La zorra y la liebre
Doña Liebre presumía constantemente de su sabiduría y sus títulos universitarios. Doña Zorra, sin embargo, escuchaba humilde.
Un día la zorra le pidió a la liebre que ayudara en un asunto: ella, la zorra, solo había estudiado medicina, pero como la liebre decía saber también farmacia, le preguntó por el mejor remedio para la gripe.
La liebre, claro, no supo qué contestar. ¡En realidad toda su sabiduría estaba cogida con alfileres! Y es que... dime de qué presumes y te diré de qué careces.
“Nunca hagas demasiado caso de un presumido”