El lenguaje de un patito
Érase un patito que quería conocer mundo, pero su mamá nunca lo llevaba de viaje, así que un buen día decidió marcharse.
Andando, andando, se encontró con un gatito, que lo saludó con un leve maullido:
---Miau, remiau ---repitió el felino. El patito trató de imitarle para conversar pero no lo consiguió.
Más adelante encontró a un pajarillo y después a una vaca. Ambos lo saludaron con su particular lenguaje y, aunque el patito intentó imitarlos, tampoco lo consiguió.
Entretanto, doña Pata había salido en su busca y, cuando lo encontró, la saludó con un “cuac, cuac” llena de alegría.
---Cuac, cuac ---respondió el patito, feliz de descubrir que con los suyos sí podía charlar.
“Cada uno debe conformarse con lo que puede hacer”