El hipopótamo egoísta
Había una vez hipopótamo que siempre se colocaba el primero en la parada del autobús y entraba dando empujones y codazos.
Cuando se acomodaba en el asiento, abría un gran periódico que casi tapaba el rostro de su compañero de viaje, tosía con la boca muy abierta y se movía constantemente para ponerse cómodo, fastidiando a todo el que estuviera cerca. Por fin, sin percatarse del mal ambiente que creaba alrededor, salía del autobús dando pisotones.
¡Que alivio sentían todos cuando por fin lo perdían 147de vista!
“Vivimos en sociedad y no debemos molestar a los demás”