La jirafa cocinera
Lina era una jirafita a la que gustaba cocinar y un día quiso hacer una tarta para su madre.
Sin embargo, nada le salió bien: al coger los huevos rompió dos, al echar la harina se le derramó y manchó todo de leche y azúcar.
De todas formas amasó la mezcla y la metió en el horno.
Cuando llego su madre la cocina olía a quemado... pero la mujer se emocionó. Llamó a Lina y le dijo:
--- Gracias, hija. Ya veo que has intentado hacerme un pastel y el detalle es lo que cuenta.
“A veces basta con tener buena intención”