Los lobos y los corderos
Aunque los corderos del rebaño discutían a veces, estaban de acuerdo en que debían protegerse de su enemigo, el lobo, así que habían contratado a perros guardianes que pudieran defenderlos.
Los lobos, muy astutos, enviaron un mensajero a los corderos para que les convenciese de que los perros tenían la culpa de mayoría de sus discusiones y que debían librarse de ellos.
Los ingenuos corderos lo creyeron, despidieron a los perros y los inteligentes lobos pudieron darse un banquete con ellos, pues ya no tenían protección.
“Desconfía de los listos que te quieren mal”