Minimaus y Marramiau
El gato Minimaus era muy egoísta; todo lo contrario que su hermana Marramiau, que siempre ayudaba a todos.
Un día su dueña falleció y a Marramiau quisieron acogerla todos sus amigos, pero a Minimaus no lo quería nadie. Sin embargo, el gato tuvo suerte porque su hermana siempre compartió con él lo que le daban sus nuevos amos.
Así, Minimaus aprendió la lección y se volvió tan amigable y generoso como su hermanita.
“Si hay generosidad, hay amistad”