El destino
Lo único que deseaba Perrito en esta vida era ser un buen futbolista.
Sus padres estaban preocupados, porque creían que, si no llegaba a conseguir su deseo, Perrito se deprimiría mucho.
Pasó el tiempo y un día Perrito sufrió una lesión que le impidió seguir jugando al futbol. ¡Ya no podría ser un jugador famoso!
Sin embargo, no se deprimió y, con el tiempo, consiguió convertirse en un gran entrenador de jóvenes talentos que, como él, veían en el fútbol su pasión.
“Confórmate con lo que consigas y tendrás la felicidad”