El gusanito
Un gusanito que vivía en una hermosa pera no hacía más que presumir de ello frente a sus vecinos y no se molestaba en trabajar.
Cierto día una mujer compró varias peras, entre ellas aquella en la que vivía el gusanito y, cuando se la iba a comer, se dio cuenta de que tenía un inquilino. La pobre se dio un buen susto.
Su marido se dispuso a matar al gusanito que había estropeado la fruta, pero la mujer intercedió por él y finalmente le dejó vivir... ¡aunque se quedó sin la pera, pues se la comió la mujer!
“La buena suerte puede cambiar”