El tímido jilguero
Este jilguero era tan tímido y tenía tanto miedo de que se rieran de él que nunca se atrevía a abrir el pico para cantar.
Un día se posó en su misma rama un ruiseñor que cantaba de maravilla. Al ver que el jilguero no cantaba, quiso saber el motivo y, cuando este le contó que tenía vergüenza, el ruiseñor le dio toda una lección:
--- Debes cantar para ti mismo, porque esa es tu naturaleza. Si te sientes satisfecho contigo mismo, no te preocupará la opinión de los demás.
Al jilguero le convencieron las palabras del ruiseñor. Desde ese momento cantó como sabía y podía... y nadie se metió con él.
“Tenemos que aprender a utilizar nuestras facultades”