Ala veloz y Flechilla
Dos golondrinas se despedían, porque iban a pasar el invierno cada una a su lugar de origen. Estaban tristes, pues no sabían si volverían a verse.
Una vivía bajo el alerón de una casa tan vieja que el tejado ya no le servía de refugio. ¡Si se quedaba moriría de frío!
La otra sufría porque en su casa vivían unos niños maleducados que tenían la fea costumbre de tirar piedras a los pájaros. ¡Cualquier día le daban con una!
Afortunadamente, el invierno pasó y las dos golondrinas volvieron a encontrarse al año siguiente.
“No hay que ser optimista ni pesimista en extremo, sino afrontar la realidad como es”