El pingüino friolero
Pablo era el único pingüino friolero de la colonia y, en vez de nadar, se quedaba al lado de la estufa.
Soñaba con ir a una playa tropical. Así que cierto día se construyó una balsa de hielo y se hizo a la mar. Navegó hacia el sur y, justo cuando se estaba deshaciendo su barca de hielo, llegó a una playa del Caribe.
Lleva ya dos años allí, en su paraíso solitario, feliz porque toma el sol y puede nadar sin miedo a salir de agua tiritando.
“Si quieres conseguir algo, persíguelo con tesón”