El perro y el hueso
Perrito tenía la costumbre de enterrar huesos en el jardín.
Un día que iba atolondrado con un gran hueso en la boca se chocó con un jarrón y lo rompió.
Para que no se enterara su madre, cogió los pedazos y los enterró, pero el lugar había estado el jarrón se olvidó el hueso que llevaba... y claro, su madre se dio cuenta del engaño y lo regaño no solo por atolondrado, sino también por tramposo.
“Los engaños al final salen caros”