Minina
Minina era sociable y cariñosa, pero vivía sola y deseaba compañía. Un día vio a un pajarillo en la ventana y le pidió que jugaran juntos, pero el pajarillo se marchó enseguida diciendo que no era buena idea que un ave y un gato compartieran su tiempo, porque los felinos siempre tendían a ser cazadores.
¡Que triste se quedó Minima! Intentó lo mismo con una rana, con una mariposa y hasta con un ratón despistado, pero ninguna quiso jugar con ella.
Por fin, Minina encontró con el perro de los vecinos y... ¡por fin!
En un ser de su tamaño sí halló un buen amigo y desde su encuentro jugaron todos los días juntos.
“La mala fama puede privarte de muchas amistades sin querer”