La liebre y la tortuga
Rayo era la liebre más veloz del bosque, presumida y bromista. Un día, él retó a doña Tortuga a una carrera y esta, que no era muy lista, aceptó.
Rayo salió corriendo a tal velocidad que, al pasar junto a la tortuga, la rozó y la hizo caer. La pobre tortuga quedó patas arriba, lo que provocó las risas de todos los presentes.
“No es educado reírse de los demás”