El desafío
Viendo que todos se reían de ella, doña Tortuga explicó que la liebre la había empujado. La liebre intentó dejarla en ridículo de nuevo, diciendo que se había caído por la ráfaga de viento que había levantado a su paso, pero la tortuga la desafió:
--- Tú eres muy rápida, pero también una fanfarrona. Estoy segura de que puedo ganarte en una carrera...
“Una broma puede acabar mal”