La ratita bailarina
Ratita era muy buena bailarina pero muy presumida y vanidosa. Cierto día tuvo un accidente que le impidió volver a bailar.
Se sentía desolada y muy sola, así que no tuvo más remedio que suplicar a sus compañeras que la aceptasen como amiga... y reconocer que hasta entonces se había portado fatal con ellas.
Las demás, conmovidas, no solo perdonaron sino que, reconociendo su valía, la nombraron profesora de la escuela de baile.
“Reconocer los propios errores siempre conduce a algo bueno”