El burro tramposo
En un corral vivían juntos un burro, un buey y un cordero que cada tarde, después de trabajar, se jugaban a las cartas quién dormiría en el mejor sitio del establo.
El burro era un tramposo y siempre ganaba él. Tan extrañados estaban ya sus compañeros que decidieron marcar con un cruz todas las cartas de la baraja con la que jugaban y, la siguiente vez que ganó el burro, le obligaron a que enseñara sus cartas. ¡Ninguna tenía la cruz, así que se las había sacado de la manga!
Le perdonaron porque eran buenos amigos, pero desde ese día se turnaron para dormir en el lugar más cómodo el establo.
“Antes se coge al tramposo que al cojo”