El conductor imprudente
Zorrín tenía un coche deportivo con el que cometía todo tipo de imprudencias. Aunque le multaban con frecuencia, no le importaba porque era su padre quien pagaba.
Pero cierto día, por ir deprisa y quedarse mirando a una zorrita, se despistó y se estrelló contra un árbol. Además de romperse unos cuantos huesos... !se quedó sin coche! Y eso si que le hizo recapacitar y cambiar en adelante de actitud.
“Sé prudente y piensa en los demás”