El oso goloso
Un oso siempre andaba buscando pelea y, aunque era un broma, resultaba muy molesto. Como encima le encantaba la miel, no dudaba en comerse la de los demás.
El zorro y el conejo ya estaban hartos de él; tanto querían darle un escarmiento. Pensaron en llenar un gran tarro de miel y entregárselo para que estuviera entretenido en casa... y no saliera a molestar por ahí.
Y así fue. El oso goloso prefirió meterse en casa con la miel y descansaron de sus bromas una temporada.
“Si no eres buen amigo, te harán de lado”