Dos ardillas buenas
Las hijas de doña Ardilla se disponían a ir de fiesta justo cuando su madre enfermó. Aunque le dio un poco de pena, las dos se quedaron a cuidarla y a realizar las tareas que ella no podía hacer.
Desafortunadamente, la fiesta se celebró igual sin las dos ardillitas, pero ellas nunca demostraron sentirse desanimadas por ello, ya que había sido más importante ayudar a su mamá.
A cambio y por sorpresa, el doctor don Sapo, que había visto lo buenas hijas que eran, las invitó al circo en cuanto la mamá mejoró.
“Si mamá te necesita, ayúdala con una sonrisa”