La rana y el buey
Había una vez una rana presumida que no hacía caso de los demás, y menos al oír frases como esta:
--- He visto al animal más bello y fuerte del mundo.
---¡Bah! --- decía ella ---. Exageras mosquito inútil. Nadie es más bello y fuerte que yo.
Un día, vio un buey que parecía muy fuerte. La rana, irritada, comenzó a respirar profundamente para aumentar de tamaño. Se fue hinchando más y más... hasta que en un último esfuerzo, ¡pum!, reventó como una pompa de jabón.
“El orgullo desmedido da malos resultados”