La gallina enferma
Una tarde de invierno don Gato fue a visitar a su vecina, doña Gallina, que estaba muy enferma. En navidad lo que quería era comérsela: “Dejare que se duerma y entonces la desplumaré un santiamén”, pensaba.
Sin embargo, doña Gallina no era tonta y adivinó lo que tramaba el gato, así que urdió un plan.
---¡Ay, vecino! ¿Puede poner agua a hervir? Querría tomar un té para entrar en calor...
El gato lo hizo, pensando que luego se dormiría. Pero, cuando llevó el agua hirviendo, la gallina dio un fuerte aletazo y salpicó con el agua la cola del gato, que salió aullando de dolor.
“Las malas ideas dan malos resultados”