La ardilla buena
Con mucho esfuerzo, la ardillita había llenado su despensa con nueces para todo el invierno.
Un día observó que había un pequeño reguero de trocitos de nuez por el suelo. Siguió el rastro y vio que un grupo de hormigas se estaban llevando los trozos de las nueces rotas que habían caído al suelo. La ardillita las dejó marchar tranquilas y volvió a su casa.
El invierno fue más largo y duro de lo normal, y la ardillita se estaba quedando sin comida. Entonces, y antes de que fuera tarde, cada una de las hormigas llevó a la ardilla un trocito de nuez...
“Favor por favor; ser generoso compensa”