El coleccionista de globos
Mandrilín era un mandril un poco tramposo. Quería hacerse con un montón de globos y, engañando a doña Flamenca, le dijo que él se los sostendría mientras ella se ocupaba de atender su puesto de chucherías.
Pero Mandrilín calculó mal, porque pesaba mucho menos que doña Flamenca y, en cuanto cogía los globos por la cuerda, ¡salió volando!
Subió hacia las nubes y , al cabo de un rato, se perdió en las alturas.
Aún debe de estar Mandrilín volando... salvo que se hayan ido explotando los globos poco a poco. Seguro que, si vuelve a poner los pies en la tierra, se pensará lo de hacer más travesuras...
“Las travesuras te pueden costar más de un disgusto”