La ratita presumida
Había una vez una ratita linda que tenía muchos pretendientes. Un día, mientras barría, encontró una moneda pensó que se compraría un lazo para atárselo a la cola y estar aún más atractiva.
Sus pretendientes aumentaron y la ratita decidió hacerles cantar a todos: elegiría por novio a de la voz más dulce. Pero ninguno la satisfacia.
Por fin se presentó un gato de melodiosos, que la conquistó... y se casaron.
Al quedarse a solas, el amante esposo se lanzó sobre la ratita con intención de zampárselo: menos mal que pudo salir huyendo...
“Desconfía a veces, porque a todos nos pueden engañar”