El alce vengativo
Este alce era muy cuidadoso con sus cosas, pero no respetaba nada las de los demás. Por eso sus amigos dejaron de prestarle sus juguetes y el alce, enfurecido, decidió un día romper todo lo que vio a su alcance.
El lobo, guardián del bosque, recibió varias quejas y como castigo encerró al alce en una jaula. Allí el alce comprendió que hay cosas que no se pueden hacer y, cuando lo dejaron en libertad, pidió perdón a todos de amigos.
“Nunca es tarde para pedir perdón y arrepentirse de las fechorías”