La trucha traviesa
Había una trucha aburrida de nadar siempre en el mismo río. Cierto día se dejó llevar por la corriente y acabó en el mar.
No tardó en sentirse muy sola y desamparada, y así estaba cuando se le acercó un caballito de mar.
El caballito la vio tan triste y desorientada que se la echó a la espalda y la llevó otra vez hasta el río. Alli, le explicó, tendría que nadar contra la corriente... pero era el esfuerzo necesario para regresar con los suyos.
“No te dejes llevar por tus impulsos”