El lobo solitario
Don lobo vivía solitario, pues no simpatizaba con los habitantes de su region, que eran ovejas. Le parecían más incultas. Su vida era tranquila hasta que, durante una tormenta, se dio cuenta de lo solo que estaba.
El resto de los lugareños se habían reunido en el ayuntamiento, para darse ánimos unos a otros, pero el lobo tuvo que pasarla solo.
Cuando pasó la tormenta, el alcalde y varios vecinos fueron a ver cómo se encontraba. Don Lobo agradeció la visita... y se volvió más sociable.
“Nunca es tarde para la amistad”