La cigarra desobediente
A pesar de las advertencias, la cigarra siempre se alejaba demasiado de casa. Tanto que en una ocasión la sorprendió la noche y se encontró sola y hambrienta.
Casi a tientas, volvió sobre sus pasos teniendo que soportar la inclemencia del tiempo y sufrir el ataque de distintos animales.
Cuando llegó a casa y le contó su desdichada aventura a su madre, esta le preparó, un baño y un riquísimo desayuno. Solo después la cigarra se echó a dormir tranquilamente, tras prometer a su madre que a partir de entonces iba a seguir siempre sus consejos.
“Déjate guiar por la experiencia de los mayores que te quieren bien”