Las apariencias
La señora Libre tenía invitados y quería quedar muy bien, por eso mandó a su hija al bosque a por setas. Ella regresó con un cesto lleno de setas grandes y hermosas, pero la madre le explicó que esas no servían para cocinar y que tenían que traer otras feas, pequeñas y arrugadas.
La pequeña liebre volvió al bosque y, mientras recogía las setas que debía, fue pensando y pensando... que no siempre lo más bonito es lo mejor.
“Las apariencias engañan”