Un loro poco puntual
Un día se convocó una importante reunión de animales. Todos acudieron excepto el loro, que era un dormilón.
Cuando se despertó, se acordó de la reunión pero, aunque corrió cuanto pudo, llegó cuando había terminada todo. Él era encargado de resumir las conclusiones a los demás loros pero, como no había estado, decidió inventarse una sarta de mentiras.
Los loros se dieron cuenta de que les estaba engañando y, avergonzándolo en publico, le anunciaron que volverían a confiar en él, más por mentiroso que por impuntual.
“La formalidad es una virtud que hay que tener en cuenta”