Los dos gatitos
Cierto día, un gatito de campo recibió una carta de un familiar que vivía en la ciudad, anunciando su visita.
El gato invitó a comer al pariente, pero a este no le gustó nada la comida, pues estaba acostumbrado a los manjares de la ciudad. A pesar de todo, antes de irse invitó al gato de campo a que lo visitara.
En la ciudad, el gatito campestre lo pasó fatal: ruidos, pisotones... ¡Incluso un perro se coló en la casa asustando a toda la familia!
De regreso al campo, pensó que valía la pena tener menos hijos y más tranquilidad.
“Es mejor vivir bien con poco, que con mucho y mal”