La codicia
Un perro tranquilo y solitario que viajaba solo llegó cierto día empapado de lluvia a un refugio. Quiso tumbarse a descansar ante la chimenea, pero tres ladronzuelos que rondaban por allí se pusieron a molestar y armar jaleo.
Cuando le quisieron quitar el dinero que llevaba, el perro puso cara de pena y añadió que lo debía de haber perdido por el camino durante la tormenta.
Al momento, los ladrones se marcharon dispuestos a encontrar el supuesto dinero. ¡En realidad el perro les había engañado sabiamente!
“Más vale ser ingenioso que gracioso”