El saltamontes triste
El pobre saltamontes estaba muy triste porque había nacido con una sola pata y no podía saltar.
Un grillo y un gusano se encontraron cierto día con un muelle abandonado y tuvieron una gran idea. Corrieron a avisar a los demás animales para, entre todos, llevar el muelle al saltamontes.
Juntos, idearon un invento para sujetar el muelle a la patita rota del saltamontes. Al principio, el pobre animal no sabía utilizarlo bien y llegó a dudar de que sirviera para algo, pero, gracias a los ánimos de los demás y a su propio tesón, pronto fue capaz de dar unos saltos grandísimos.
Su problema se había solucionado gracias a los buenos amigos que tenía.
“Una buena amistad casi todo lo puede arreglar”