El lobo y la luna
El lobo estaba hambriento y no encontraba qué comer. Vio a un zorro y se dispuso a saltar sobre él para cazarlo, cuando este lo detuvo y le dijo que, si no se lo comía, le enseñaría un pozo lleno de quesos grandes y sabrosos.
El lobo accedió y, de noche, el zorro lo llevó a un pozo. El lobo se asomó y vio la luna reflejada en el agua. Creyendo que era un queso, le digo al zorro que bajara a por él, e incluso lo metió en el cubo; pero el zorro, astuto, le contestó que, como el queso parecía grande y pesado, era mejor que bajase él, pues era más fuerte.
Así, el lobo bajó al pozo y ya no supo salir de allí.
“La astucia es más valiosa que las armas”