A favor de la tranquilidad
Dos gusanillos distraídos paseaban por el suelo, en busca de una fruta en la que alojarse. Ambos iban quejándose del ruido que hacían las gallinas que vivían en la zona.
Pero tanto y tanto cotilleaban entre ellos que no se dieron cuenta de que precisamente las gallinas los tenían rodeados y estaban a punto de cazarlos para merendárselos.
“No caigas en el defecto que criticas”