La abeja holgazana
Había una vez una abeja que no quería trabajar. Sorbía el jugo de las flores en vez conservarlo para hacer miel.
Un día fue expulsada, de la colmena por su mala actitud. Llovía y, como tenía las alas mojadas, no podía volar.
Cayó en el hueco de un árbol, donde había una culebra que se dispuso a comérsela, pero la abeja se libró proponiéndole un juego de habilidad: si ella ganaba, se marcharía libre.
Efectivamente, la abeja ganó y la culebra, muy honesta, la dejó marchar. Después del susto y la experiencia, la abeja volvió a la colmena dispuesta a ser una más.
“Si no quieres trabajar, lo pasarás mal”