La mariposa presumida
Mariposilla no tenía amigas porque siempre se burlaba de todas las que se le acercaban.
El sapo sabio intentó prevenirla de que no era bueno era ser tan presumida, pero ella no hizo caso.
Un día, las advertencias se cumplieron. Un niño sorprendió a Mariposilla con su cazamariposas y se apoderó de ella: pasó a formar parte de una hermosa colección.
¡Que triste, tanto presumir para terminar disecada en una cajita!
“A veces tenemos lo que nos merecemos”