El cartero
Pato, el cartero, casi siempre traía buenas noticias y, para cuando eran malas, tenía preparadas más palabras de consuelo.
El día de Reyes, Pato se puso enfermo. Fueron a buscarlo y lo encontraron en la cama. ¡Pobrecito! ¡Se perdería un día tan alegre...!
Pero no: los vecinos se reunieron, le llevaron varios regalos y se quedaron a jugar con él.
“La buena compañía y el buen humor ayudan a una pronta recuperación”