El caracol envidioso
Caracolín estaba triste porque casi todos los animales caminaban más deprisa que él. La tortuga, que tenía el mismo problema, intentaba consolarlo pero no tenía éxito.
De pronto un día estalló una tormenta: llovió tanto que muchos animales estuvieron a punto de ahogarse... salvo el caracol y la tortuga, que en sus caparazones encontraron refugio seguro.
“A menudo la envidia no tiene sentido”