La ballena alegre
Las olas que provocaba Ballenita con sus juegos hacían tambalearse a todos los barcos, aunque ella lo hacía si querer.
Un día, un delfín le contó los desastres que estaba causando y, arrepentida porque no deseaba hacer daño a los demás, decidió nadar mar adentro.
Desde entonces terminaron las desgracias de los pescadores.
“Escucha y acepta los consejos de tus amigos”