El grillo afónico
Había un grillo afónico que sufría mucho por no poder cantar. La música era su pasión y pensaba que ya no podría sentirse feliz nunca más.
Un primo suyo, para animarlo, lo invitó a formar parte de su grupo musical tocando la trompeta. ¡Seguro que aprendería enseguida!
Al grillo afónico le dio muchísimo alegría. ¡Qué agradecido le estaba a su primo! Desde ese día aquella orquesta fue la más famosa de los alrededores y, aunque el grillo siguió sin cantar, se convirtió en el mejor trompetista de la pradera.
“No hay mal que por bien no venga”