Las cerillas
Había dos cachorros de león muy revoltosos a quienes lea tenían prohibido jugar con fuego, como a todos los niños. Pero ellos, desatendiendo la orden, hicieron una fogata en el jardín. El viento metió el humo en casa del vecino y todos tuvieron que salir corriendo para no asfixiarse.
Doña Leona adivinó quién había provocado aquello y castigó a los leoncitos sin salir salvo para ir al colegio.
“Si has desobedecido, acepta el castigo”