Gina
Gina era una perrita muy atolondrado a la que todo le llamaba la atención.
Cierta vez que perseguía distraída a una mariposa, se perdió. Pasó varios días a la intemperie, pero por suerte encontró nuevos amos que la acogieron con cariño.
Sin embargo, ella seguía igual de alocada y despistada, y no fueron pocas las veces en que estuvo a punto de correr la misma suerte y, por su inconsciencia, volverse a perder.
Como tanta y tanta gente, no escarmienta nunca y es capaz de tropezar dos veces en la misma piedra.
“No te confíes porque no siempre se tiene buena suerte”