El pingüino glotón
En una isla había un pingüino glotón que se pasaba el día pescando para comer. A su madre le extrañaba que no jugase con sus amigos, pero el pingüino insistía en pescar y comer.
Sus padres, finalmente, lo dejaron por imposible. Pero un día nuestro pingüino se fijó en las cabriolas y saltos que daban sus amiguitos y sintió envidia de lo bien que lo pasaban.
El también quiso jugar como ellos, sin acordarse de lo gordote que estaba... ¡Y solo consiguió que los demás se rieran de él por ser tan patoso!
“Si eres glotón, acabarás siendo un gordinflón”