La patita presumida
Patita iba toda orgullosa y soberbia estrenando vestuario y, aunque los demás la felicitaban, ella no les hacía ni caso.
Tanto levantaba la barbilla que no veía por donde pisaba, así que se metió en un charco, resbaló y se sumergió en el agua sucia. Además de mancharse toda su sopa nueva, se rompió una pierna y tuvo que quedarse en casa, sin pasear, una temporada.
Sin embargo, para su sorpresa, todos sus vecinos fueron a visitarla sin acordarse de sus humillaciones, y la patita tuvo que reconocer su error y pedir perdón.
“No hay que presumir ni despreciar a los demás”