Mimí
Mimí era la cuidadora de unos gatitos muy traviesos. Mientras ellos estaban en el colegio. Mimí se ocupaba de todas las mascotas y en la casa reinaba la paz.
Pero cuando volvían... ¡qué horror! ¡Qué traviesos eran! Siempre tenía que estar pendiente de todo.
Un día, cuando volvió de hacer un recado, se encontró a los peces sin agua y a los ratones fuera de su jaula. ¡Los gatitos habían perdido sus mascotas! Se pusieron tristes y comprendieron que era mejor no hacer tantas travesuras.
“El orden es la base de la armonía”