La hormiga trabajadora
Aunque todas las hormigas son trabajadoras, esta lo era en exceso. Tanto que un día, remolcando una gran miga de pan, se dio de cabeza con una piedra porque no la vio. A partir de entonces, no quiso trabajar más.
El jefe del almacén la llamó para preguntarle por qué había dejado de ser trabajadora, así, de repente... y ella, toda distraída y ociosa, no se dio cuenta de que pasaba por un charco de agua derramada, resbaló y se cayó.
Comprendió entonces que los accidentes ocurren tanto dentro como fuera del trabajo, porque lo importante es tener cuidado. Decididamente regresó al trabajo... pero con mucha más precaución.
“Trabajar con cuidado da mejores resultados”