El pelícano ladrón
Todos las días pasaba lo mismo en el colegio: algo desaparecía de las mochilas de los compañeros.
Cierto día, jugando al escondite, una ranita se escondió dentro del pico del pelícano, que era como un saco grande. Pensando, pensando, los demás compañeros dedujeron que ese sería un buen sitio para guardar pequeñas cosas robadas y decidieron vigilar de cerca al pelícano.
Efectivamente, pronto descubrieron que él era el ladrón de la escuela y que, después de esconder las cosas en su pico, las enterraba, en la parte de atrás del patio. ¡Lo echaron del colegio por ladrón!
“Siempre se descubre al ladrón y debe pagar por sus fechorías”