Los caballos rivales
Había dos buenos caballos de carreras que eran rivales. Un día llegó a la cuadra un tercer caballo y los dos compañeros se olvidaron de sus diferencias porque sabían que el nuevo ser el mayor rival.
Sin embargo, el nuevo caballo les dio una lección: no importaba quién ganase, lo verdaderamente importante era participar en las carreras. Por eso, aunque él ganaba con frecuencia, lo que hacía era compartir el premio con sus compañeros. Así, los otros aprendieron que la realidad solo sirve para restar amigos.
“Si te sientes superior por ganar, perderás amigos”